Ayer una amiga me hizo una pregunta que me hizo pensar: ¿Cómo te querés ver en los minutos antes de morirte?. Y enseguida me contestó:
"Yo me quiero ver viejita, en una cama, con toda mi familia alrededor. Nietos, hijos, esposo, toda mi familia. Y lo que más anhelo es poder mirar atrás y decir: "Mierda, fui feliz. Hice todas las locuras que se me cruzaron por la cabeza y ahora no me arrepiento de nada". De ninguna manera quiero decir: "Uau. Me gasté la vida para ganar plata, y cuando al fin la tuve, tenía 60 años; y muchas de las cosas que habría querido hacer de joven no las puedo hacer ahora". Es más fácil de pensar, que de hacerlo, lo se. Pero si nos gastamos la vida siempre proyectando en el futuro...
...¿Y si me muero mañana?. Hay que ser responsable, obvio. Pero no dejar de hacer todo lo que queremos, por las cosas que tenemos que hacer."
Sí, difícil, pero no imposible. Me di cuenta de que yo no era para nada la primer persona que ella reflejaba, sino la segunda. La que siempre se preparó para tener todo lo necesario a los 30, y cuando llegas, desaprovechaste 10 años. Igual sigue siendo difícil. Mientras escribo, igual pienso en que muchas de las locuras que quiero hacer son realmente locuras... pero después pienso: grandes sabios fueron creídos locos en sus tiempos. ¿Y si con esto pasa lo mismo? ¿Y si parecen locuras que en realidad son grandes logros míos? Todavía me lo sigo preguntando. Pero lo bueno es que todavía sigo con las ganas de hacer esas locuras, ojala nadie me las quite nunca.