miércoles, 6 de noviembre de 2013

No lo se.

 << No sé por qué estoy haciendo esto, no sé si de verdad va a lograr descargarme como quiero. No sé lo que necesito descargarme.
  ¿Qué pasa si en unos años me arrepiento de lo que hago ahora? ¿Qué pasaría si la decisión de quedarme, o de irme no es la correcta? ¿Y si ninguna es la opción correcta? ¿Y si no hay opción correcta?.
  No creo que sea posible vivir con esas preguntas constantemente, pero soy mi propio testigo. Se puede. No sé cómo o si lo hago bien, pero mi vida gira en torno a preguntas. Nunca concretas y siempre sin respuesta.
  Me carcome el cerebro no saber si hago lo correcto, o siquiera saber qué es lo correcto, o si existe. La idea de quedarme acá pierde fuerzas cuando me pregunto, ¿qué quiero de mi vida?. No solo en lo personal, sino también en lo pasional. En lo que de verdad amo... o creo amar. ¿Y si elegir esta carrera también fue un error?
  Cuando pienso qué tipo de actor quiero ser, la respuesta parece ser siempre la misma: no lo sé. Aunque me crea convencido de algo, más dentro mío sé que me miento para auto satisfacerme de la necesidad de tener alguna idea clara. Pero sé que en realidad no lo sé. Tal vez sea muy joven para pensarlo, pero, ¿Y si no?. ¿Y si mi futuro solo se basa en seguir esperando alguna respuesta de lo que me gusta? ¿Y si me gusta todo?. Me creo realmente incapaz de responder esas preguntas ahora, y no sé si lo seré en algún momento de mi vida, pero me veo obligado a seguir viviendo, por orden divina; aunque a veces me encantaría parar el tiempo.
  Las preguntas no giran solo en el ámbito de la actuación. "¿Qué me gusta?" puede ser preguntado para un montón de cosas. ¿Y si la actuación no es solo lo que me gusta? ¿Y si tengo dos sueños paralelos que sé que es casi imposible de realizarlos juntos? ¿Con cuál me tengo que quedar?.
  La magia que hace que la vida sea una, y que se viva en el aquí y ahora, por momentos parece convencerme y por momentos me tortura hasta casi traspasar la barrera de lo psicológico, para encontrarse con el mundo de lo físico. Puede parecer que exagero y la verdad no me importa. Si algo sé - o por lo menos creo de verdad saberlo - es que la idea de "vivir la vida" me carcome día a día la cabeza. ¿Cómo hago para vivir la vida y que yo este feliz, al igual que los que me rodean?.
  Me es imposible escribir todo lo que pienso, en el momento que lo pienso.
  Tengo miedo de vivir.
  ¿Qué es lo que realmente me gusta?. Para contestarlo, se me ocurre otro interrogante: ¿Qué es lo que quiero?. Y eso me deriva a una incógnita aún más abstracta:
¿Quién soy?.
 No lo se. >>                                                                                        ... mi cerebro.

jueves, 4 de julio de 2013

¿Cómo te querés ver en los minutos antes de morirte?

  Ayer una amiga me hizo una pregunta que me hizo pensar: ¿Cómo te querés ver en los minutos antes de morirte?. Y enseguida me contestó:
  "Yo me quiero ver viejita, en una cama, con toda mi familia alrededor. Nietos, hijos, esposo, toda mi familia. Y lo que más anhelo es poder mirar atrás y decir: "Mierda, fui feliz. Hice todas las locuras que se me cruzaron por la cabeza y ahora no me arrepiento de nada". De ninguna manera quiero decir: "Uau. Me gasté la vida para ganar plata, y cuando al fin la tuve, tenía 60 años; y muchas de las cosas que habría querido hacer de joven no las puedo hacer ahora". Es más fácil de pensar, que de hacerlo, lo se. Pero si nos gastamos la vida siempre proyectando en el futuro... 
...¿Y si me muero mañana?. Hay que ser responsable, obvio. Pero no dejar de hacer todo lo que queremos, por las cosas que tenemos que hacer."
  Sí, difícil, pero no imposible. Me di cuenta de que yo no era para nada la primer persona que ella reflejaba, sino la segunda. La que siempre se preparó para tener todo lo necesario a los 30, y cuando llegas, desaprovechaste 10 años. Igual sigue siendo difícil. Mientras escribo, igual pienso en que muchas de las locuras que quiero hacer son realmente locuras... pero después pienso: grandes sabios fueron creídos locos en sus tiempos. ¿Y si con esto pasa lo mismo? ¿Y si parecen locuras que en realidad son grandes logros míos? Todavía me lo sigo preguntando. Pero lo bueno es que todavía sigo con las ganas de hacer esas locuras, ojala nadie me las quite nunca.